El sistema hidráulico de Azuara, desarrollado durante la dominación musulmana, hizo posible la existencia de una amplia huerta de regadío. El municipio llegó a contar con cerca de 30 kilómetros de acequias, entre las que destacan las del Plano Alto y el Plano Bajo, cuya función principal era irrigar los olivares situados junto al límite occidental del casco urbano, así como la de la Huerta de la Val de Aguilón. Esta última se abastecía de la mayor balsa de riego del término municipal de Azuara.
En 1879 se constituyó la Comunidad de Regantes de Azuara, encargada de velar por el cumplimiento de la Ley de Aguas y el mantenimiento del sistema de acequias, que, no obstante, está en grave peligro por los nuevos usos agrícolas.
“Las acequias se han ido abandonando. Los agricultores de Azuara ahora son cerealistas, por lo que han dejado de regar y de mantener el regadío. Ahora los campos de la huerta han dejado de mantenerse, requiere mucho trabajo y es más simple poner cereal.”
José Antonio Fleta Zaragozano, “Cartero”
Su uso es residual. Ha perdido su función original como infraestructura activa de riego.